Luis Carlos Villegas
En agosto, sin ruido, la Guardia Costera de EEUU descargó en Fort Lauderdale, Florida, la friolera de veintiocho toneladas de cocaína. El cargamento es suficiente para producir sobredosis en toda la población del estado, veinticinco millones. Su valor mayorista era medio millardo de dólares. Se duplicaría, mil millones, en las calles. Hubo diecinueve incautaciones en dos meses en el Caribe y el Pacífico Oriental, por fuerzas conjuntas norteamericanas y europeas. Se arrestaron treinta y cuatro traficantes in fraganti con helicópteros, drones y barcos medianos, sin bajas.